Jose Antonio Marques de Magallanes

“La ozonoterapia me está dando respuestas a una velocidad vertiginosa”

Hablamos con el doctor Marques de Magallanes sobre el pasado, el presente y el futuro de los tratamientos con ozono. El director de la Clínica Claro de Vigo, investigador en Estados Unidos y especialista en Medicina Interna, nos da las claves de su “fármaco ideal”.

Desde hace varias décadas la ozonoterapia viene demostrando su eficacia en varios campos de la medicina. Estos tratamientos que para muchos son desconocidos, cuentan con uno de sus mayores valedores en Vigo. El doctor José Antonio Marques de Magallanes Regojo, director de la Clínica de Ozonoterapia Claro, es una voz autorizada en el mundo del ozono, cuenta con más de treinta años de experiencia clínica, es investigador y especialista en Medicina Interna e Intensiva.

— Doctor Marques de Magallanes, explíquenos qué es la ozonoterapia.

— La ozonoterapia es un conjunto de tratamientos que se hacen con un gas al que llamamos ozono, que en realidad es una mezcla de oxígeno (más del 95%) y ozono (una molécula con tres átomos de oxígeno).

— ¿Para qué resulta útil la ozonoterapia?

— La ozonoterapia es útil para cualquier proceso en el que tengamos lesión oxidativa o mala oxigenación de los tejidos. La combinación de los efectos oxigenante y antioxidante, es especifica de este tratamiento, y nos abre un amplio abanico de aplicaciones clínicas.

— Hay diferentes formas de aplicar el ozono, ¿cuáles son las más comunes?

— Dentro de las técnicas de aplicación local, las más comunes son las infiltraciones y las aplicaciones superficiales con bolsa. Para lesiones de músculos, articulaciones o tendones, nos valemos de la infiltración: inyectamos el ozono a través de una fina aguja en la zona que está lesionada. Para tratar heridas infectadas o úlceras, aplicamos superficialmente el ozono dentro de una bolsa que rodea la zona afectada.

Para tratar problemas generales (enfermedades degenerativas, autoinmunes, fragilidad, etc.) empleamos la autohemoterapia, en la que ponemos la sangre en contacto con el ozono para después reintroducirla en el organismo ya ozonizada.

— ¿Alguna de estas prácticas es molesta o dolorosa?

— Las únicas prácticas de la ozonoterapia que pueden acarrear dolor son las infiltraciones. Pueden producir dolor como cualquier pinchazo o punción; es un dolor localizado y de corta duración.

— Cuando hablamos de ozonoterapia nos referimos a un conjunto de técnicas que vienen utilizándose en medicina desde hace muchos años, ¿cuándo empieza su historia?

— Es una historia antigua y muy curiosa. Se descubren su existencia y sus efectos antisépticos en el siglo XIX. El inventor Nikola Tesla diseña un eficaz generador de ozono que se empleó durante el primer cuarto del siglo XX en la curación de heridas por sus propiedades antisépticas y regeneradoras. Con la expansión de los antibióticos, el ozono quedó apartado hasta la década de 1950, cuando dio otro salto gracias a la invención por el Dr. Hänsler de un generador capaz de producir una mezcla exacta de ozono. A partir de ahí comienza la ozonoterapia moderna, que tiene más de sesenta años.

Después de muchos años al servicio de la práctica clínica y de la investigación, el doctor Marques de Magallanes decidió dar un giro a su carrera. Especialista en Medicina Interna, hace diez años conoció la ozonoterapia y desde entonces no ha podido parar de investigar y contribuir a su crecimiento.

— ¿Qué le impulsó a dar un vuelco a su trayectoria y saltar al campo de la ozonoterapia?

— Yo trabajé como investigador durante quince años, de los cuales cinco lo hice en Estados Unidos. Esto me ayudó a adquirir cierto rigor científico a la hora de enfrentarme a los interrogantes clínicos. Después trabajé durante veinte años con pacientes en situación crítica, en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y en servicios de Emergencia. Trabajar con pacientes en alto riesgo de muerte, me dio una visión clara de los límites de mi profesión.

Cuando conocí la ozonoterapia hace unos diez años me chocó ver en ella efectos que había esperado en vano. Con el tiempo, pude confirmar mis primeras impresiones. Hoy en día le dedico el cien por cien de mi tiempo como profesional.

— Y tras el salto a la ozonoterapia, ¿mantiene el mismo rigor y los mismos métodos que cuando era investigador dentro de la medicina general?

— El mismo rigor, pero con una diferencia muy importante. El ozono me está generando respuestas a una velocidad vertiginosa. Investigar la ozonoterapia es lo más estimulante a nivel profesional que he hecho nunca.

— En Vigo dispone de la Clínica de Ozonoterapia Claro para desarrollar su trabajo, pero, ¿es este el único lugar desde el que desarrolla su labor?

No lo es, también trabajo con la “Universidade de Tras-Os-Montes e Alto Douro”, en investigación experimental del tratamiento del cáncer con ozono y junto al equipo de la Unidad de Pie Diabético del Hospital Padre Américo en el tratamiento con ozono en pacientes ingresados por esta patología. Forma parte de nuestro equipo, el laboratorio de bioingeniería de la Universidad de Oporto, que ha desarrollado un termógrafo que nos ayuda a evaluar la evolución de las heridas de nuestros pacientes diabéticos.

Muchos campos de la medicina se benefician de la ozonoterapia. Su aplicación es eficaz en el tratamiento de un gran número de lesiones y enfermedades. Potencia la respuesta a otros tratamientos sin interferir con ellos, y siempre mejora el estado general de la persona. La ozonoterapia es habitualmente una técnica complementaria, pero está tomando el papel principal en el tratamiento de algunas patologías.

— ¿Qué enfermedades comunes se pueden tratar con éxito con la ozonoterapia?

— La ozonoterapia es útil en muchas enfermedades, pero quisiera referirme a tres situaciones con una pobre respuesta a tratamientos convencionales: la fragilidad asociada a la edad que se presenta como una ancianidad acelerada, similar al desgaste físico después de una enfermedad grave. En estos casos, la ozonoterapia puede restaurar la condición física perdida.

Muchas lesiones cronificadas como el síndrome del piramidal, la epicondilitis o el hombro congelado, se pueden resolver con ozonoterapia de una forma tan rápida como sorprendente.
Tratándolas precozmente, la recuperación es mucho más rápida y completa. La ozonoterapia puede devolver la capacidad de defensa a pacientes con infecciones respiratorias de repetición por bronquiectasias o mujeres con candidiasis vaginal recidivante.

En los tres casos, los pacientes presentan desgaste general, deterioro inmunológico o lesión celular en las que subyace un desequilibrio oxidativo.

— ¿Qué avances propone la ozonoterapia en la lucha contra el cáncer?

— La ozonoterapia mejora la astenia tumoral, disminuye los efectos secundarios de la quimioterapia y ayuda a controlar el dolor. La mejoría del estado general y la tolerancia al tratamiento, mejora no solo la calidad de vida sino también el pronóstico de los pacientes con cáncer.

Ya en el campo experimental, ha mostrado eficacia anticancerosa en dos modelos animales. Todavía no hemos podido replicar esta acción en humanos, pero sin duda merece la pena seguir investigando en esta línea.

— ¿El ozono tiene contraindicaciones?
— Tiene muy pocas y en casos muy concretos. En casos de una enfermedad genética rara denominada favismo, y en casos descompensados de hipertensión o hipertiroidismo. Sólo tiene interacción con algunos fármacos anticoagulantes.

— Usted califica al ozono el fármaco ideal, ¿por qué?

— La ozonoterapia tiene muchos efectos y todos ellos son positivos, incluidos sus efectos colaterales. Los pacientes notan mejorías en otros síntomas que no estamos tratando. Es un tratamiento que está exento de efectos secundarios y es extraordinariamente seguro cuando lo aplicamos de forma adecuada.

— ¿Es un tratamiento rápido y definitivo?
— Puede ser definitivo. Rápido, relativamente. Es un tratamiento acumulativo. Generalmente la ozonoterapia no es un proceso que se haga en una sola sesión. La mayoría de los ciclos de tratamiento duran entre mes y medio y tres meses. Por otro lado, puede ser definitivo para muchos problemas, como las lesiones osteomusculares.

— ¿El tratamiento con ozono es caro?

— Yo creo que no. En relación a una cirugía u otros tratamientos, es bastante asequible. La ozonoterapia es de las opciones médicas más seguras, menos invasivas y menos costosas.

— ¿Qué perspectivas de futuro tiene dentro de la ozonoterapia?

— Todas, la ozonoterapia es un campo en plena expansión. Nuestros proyectos más inmediatos están relacionados con el tratamiento del pie diabético, la recuperación de lesiones osteo-musculares y la mejoría de la calidad de vida de los pacientes con cáncer.

Es importante establecer Unidades de Ozonoterapia en hospitales para desarrollar protocolos de tratamiento en patologías concretas y de la biotecnología e investigación básica para impulsar nuestro trabajo.

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