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Caso de éxito en el tratamiento del COVID PROLONGADO

Hoy queremos compartir con vosotros el caso de Nieves, enfermera jubilada y a quién ya habíamos tratado con éxito de una tendinitis.

Durante el mes de febrero Nieves sufrió COVID, no fue un COVID complicado, no necesitó ser ingresada y lo pasó en su casa con paracetamol.

El problema surgió cuando el test ya dio negativo, tenía que seguir con su vida y se sentía agotada:  “Sentía que me faltaba la vida, no era capaz de cambiar la cama, de realizar las tareas de casa, la desmotivación era total, ya no me apetecía salir de casa, dar mis paseos, ver a los amigos o incluso poner la radio; me sentía como si me sacasen la vida”. Empezó a sufrir perdidas de memoria y concentración, tardaba en recordar las cosas, en hacer presentes nombres y situaciones cotidianas que antes fluían de inmediato, y se sentía triste, incluso llegó a creer que estaba entrando en una depresión.

Estos y otros síntomas ( como opresión torácica, tos, sensación de falta de aire, problemas del sueño o ansiedad) ocurren frecuentemente tras el COVID que, como en el caso de Nieves, no tiene que ser grave. Estos síntomas se prolongan típicamente durante al menos dos o tres meses, pero podrían permanecer indefinidamente.

La experiencia nos está demostrando que el tratamiento con ozono mejora estos síntomas residuales del COVID en la mayor parte de los pacientes.

Después de cuatro sesiones Nieves ya empezó a realizar una vida casi normal, nos contó sorprendida cómo ya había recuperado gran parte de su vitalidad, su memoria y su animo, y dos semanas después le dimos de alta completamente recuperada.

Es muy importante que si estás en esta situación, o conoces a alguien que lo esté, no asumas que es una situación permanente, contra la que nada puedes hacer. Si los síntomas se prolongan y limitan tu vida, el tratamiento con Ozono puede ser la solución.

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